Contratos deportivos: la negociación como factor clave

La FIFA presentó un informe donde recomienda (no puede obligar) extender los contratos de los futbolistas hasta después de junio. Cómo es lógico, prolongar la temporada más allá del 30 de junio plantea una serie de conflictos legales entre clubes, entrenadores y jugadores.

En este sentido, hay una serie de incógnitas legales que deberían ser resueltas (a mí entender) a través de la negociación y voluntad de las partes e intentando llegar a un acuerdo, a través de diferentes alternativas como por ejemplo la realización de un seguro como el que está trabajando el Sevilla FC con el contrato de Banega. No obstante, hay intereses que por su naturaleza son difícilmente negociables como es el caso de Fabián Orellana (contrato firmado con el Valladolid, que le habría exigido que a partir del 1 de julio no jugara más con el Eibar para prevenir un posible peligro de descenso).

En cuanto a legislación aplicable se aplica el RD 1006/1985, que regula la relación laboral de los deportistas profesionales, que en su artículo 6 define literalmente: “La relación laboral especial de los deportistas profesionales será siempre de duración determinada, pudiendo producirse la contratación por tiempo cierto o para la realización de un número de actuaciones deportivas que constituyan en conjunto una unidad claramente determinable o identificable en el ámbito de la correspondiente práctica deportiva. Podrán producirse prórrogas del contrato, igualmente para una duración determinada, mediante sucesivos acuerdos al vencimiento del término originalmente pactado.”

De este precepto se pueden sacar dos conclusiones y las dos son totalmente válidas:

  1. “Pudiendo producirse la contratación por tiempo cierto”, es decir, de fecha a fecha. P.ej: el contrato empieza el día 1 de septiembre y finaliza el 3 de julio. Respecto a la introducción del concepto “temporada” tengo serias dudas, porque es un tiempo cierto indeterminado.

  2. “Para la realización de un número de actuaciones deportivas que constituyan en conjunto una unidad claramente determinable o identificable en el ámbito de la correspondiente práctica deportiva.”-> En este precepto si cabe a mi entender, el concepto de temporada, pudiendo variar las fechas en función del comienzo y finalización de la misma.

Por otro lado, si atendemos al artículo 14 del Convenio Colectivo para la actividad de fútbol profesional:

“1. El contrato suscrito entre el Club/SAD y el Futbolista Profesional tendrá siempre una duración determinada, bien porque exprese la fecha de finalización, bien porque se refiera a una determinada competición o número de partidos. En el primer supuesto, se entenderá finalizado, sin necesidad de previo aviso, el día señalado. En el segundo supuesto, se entenderá finalizado el día en que se celebre el último partido de competición de que se trate, siempre que el Club/SAD participe en el mismo.

2. De mutuo acuerdo entre el Club/SAD y el Futbolista, podrá prorrogarse el contrato, en los términos establecidos en el párrafo segundo del artículo 6 del Real Decreto 1006/1985, de 26 de junio.”

En cuanto a la referencia del Convenio Colectivo, es más preciso ya que marca las diferentes posibilidades que pueden existir:

  1. Exprese la fecha de finalización (1 de Septiembre a 1 de Julio): Pactar esta cláusula del contrato de esta forma, es un tanto arriesgada porque si el jugador es necesitado por el club, no habrá problema en renovarle. Pero, ¿y si el jugador está lesionado, o no tiene la confianza del entrenador? ¿Será renovado?

  2. Determinada competición o número de partidos (Temporada 2020-21): Pactar esta cláusula sería desde una posición conservadora, la más apropiada. De esta forma, el club se asegura que el jugador independientemente de las circunstancias terminará la temporada. Ojo, siempre y cuando se encuentre amparada en el artículo 187 del Reglamento de la RFEF, que sitúa a la temporada oficial desde el 1 de julio al 30 de junio del año siguiente.

¿Qué ocurre con los salarios en el mes de julio y agosto?: pues como bien expresa la Revista Jurídica de LaLiga Nº16, hay dos situaciones:

  • Jugadores que aumentan su salario la próxima temporada y por ende, querrán cobrar el aumento correspondiente.
  • Jugadores que desciendan con sus respectivos equipos y sus sueldos se reduzcan conforme a lo previamente establecido en el contrato.

Desde mi forma de entender esta situación (desde un punto neutro), los salarios se corresponden a la temporada 2019-2020, es decir, que se mantienen los salarios que se venían cobrando por dicha temporada. A mi juicio, este es el patrón lógico que deberían de seguir tanto clubes, como entrenadores y futbolistas.

Concluyendo, la clave esencial para resolver este conflicto jurídico se encuentra en la NEGOCIACIÓN, entendida a través de la comunicación efectiva entre clubes y futbolistas, que como recomienda FIFA deben “trabajar juntos para lograr acuerdos y soluciones” y “encontrar soluciones justas y equitativas para hacer frente a estas circunstancias y, a ser posible, proteger los puestos de trabajo y lograr un equilibrio justo y razonable entre los intereses de jugadores y clubes”.

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